En la entrada anterior, repasábamos probabilidades de ganar la primera baza de la pocha cuando somos mano o llevamos un triunfo en la mano.
¿Qué pasa si no somos “mano” y no llevamos triunfo?
Que nuestro “éxito” o “fracaso” dependen de la carta que saque la mano.
Ver archivo con todas las posibilidades
Explicación
Imaginemos que tengo el tres de bastos, y que pintan espadas.
¿Cuál es la probabilidad de que me lleve la baza?
Se tienen que cumplir dos cosas:
- Que la mano lleve bastos más pequeños que el mío (desde el cuatro hasta el rey). Llamaré a este suceso “A”
- Que ninguno de los otros jugadores lleve triunfo o el basto que me fastidia. Suceso “B”.
Probabilidad (ganar) = P(A) · P(B)
Calculamos P(A) como
dado que hay 7 cartas que la mano puede tener y me benefician (todas las cartas de bastos menos el tres que está en mi mano y el as que me gana) y hay 34 cartas para repartir.
Después de esto, quedan 33 cartas para repartir entre 3 personas (la mano y yo estamos ya servidos).
De estas cartas, sólo 24 me “benefician”. Si alguno de los participantes cogiera un triunfo (hay 9) o el as de bastos, él me ganaría la baza.
36 - 1 (tres de bastos) - 1 (basto de la mano) - 1 (as de bastos) - 9 (triunfos) = 24
Un vistazo a la hoja con todos los resultados esperados nos indica que no es buena idea pedir la baza si no voy de mano y no llevo triunfo, por más que lleve un as.
De hecho, si recordáis la entrada anterior, ni siquiera era recomendable pedir la baza con un as y siendo mano: aún será menos recomendable si tú no eres el primero en salir.
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